Buenas noches a todos después de cinco kilómetros de carrerita. Me estoy superando a mi mismo en esto de ir a correr, y que queréis que os diga se queda uno como un señor. Nunca me ha gustado el deporte, y nunca lo he practicado. Y después de 9 años de fumador, casi tres de ex-fumador y seis meses de “trotador”, ya soy capaz de correr todos los días entre tres y cinco kilómetros sin vomitar ni nada. Y el primer día que fui a correr prometo que eso ocurrió después de unos doscientos metros. Eso sí, los viernes y los sábados descanso.
Bueno al lío, últimamente ando buscando piso para irme de alquiler. El cuerpo me lo pide desde hace tiempo, e iluso de mi pensé que la cosa iba a estar algo mejor para alquilar, ahora que el panorama inmobiliario esta muy chungo.
Hoy he visitado una escombrera de unos veinte metros cuadrados en el centro, de la ciudad, en la que puedo vivir muy cómodamente. Tiene la ventaja de ser un lugar persuasorio para un tecnoadicto, puesto que la instalación eléctrica es tan deficiente que seguramente no me atreva a enchufar nada que aprecie. Por otro lado, tenía idea de comprar una buena tele, aunque no muy grande en, cuanto abandone el nido, pero visto lo visto, si consigo meter el monitor de 22’’ y la torre creo que voy dado. Además no tendría problemas a la hora de elegir mi ISP, porque solamente ofrece servicio en la zona telefónica.
Dejando de lado las cuestiones técnicas, ofrece unas buenas vistas. Según abres la ventana hay un andamio, que no de reparación de fachadas, si no de apuntalamiento. Hay que entender que vivir en el centro es un lujo que conlleva sus ligeras desventajas, como que se te caiga la casa encima.
Si me pongo a describiros el baño, basta con decir que podría ducharme sin meter un pie en la taza y otro en el plato si adelgazara un poco mas, puesto para evitar que la pequeña pila me roce los michelines debería apostar una postura un tanto extraña. Luego creo que hay que distinguir entre una habitación acogedora, y una habitación “encajadora” que es ni mas ni menos lo que han tenido que hacer para meter la cama dentro de la habitación. No quiero ni saber como pueden entrar dos personas en esa cama, que por cierto es de matrimonio.
Y luego el salón es un lugar que despierta toda mi curiosidad. El paraíso de todo publicista del mundo de los inmuebles. Después de exprimirme el cerebro diez segundos he dado en denominarle salina, o colón -derrochando imaginación-. Solamente un par de matices:
- Cocina americana: no me importa, de hecho es un toque moderno que me gusta. ¡Caramba! ¿A quien no le gustaría tener una barra en su propia casa? Estoy seguro que las cervezas saben mejor en una barra. Pero para que la cocina americana exista, creo que es imprescindible la barra ¿no?. Pues esta carbonera no tenía ni barra, ni una mísera raya en el suelo que indicara que la fueran a poner.
- Salón dos ambientes: por tanto tenemos un salón-cocina con no mas de nueve metros cuadrados, en los que situamos en una pared la encimera con todo lo típico en la cocina, eso si, ingeniosamente equipada. Al otro lado un sofá, y en frente de este un caballete del ikea con una tele de 14’’ en blanco y negro. No entiendo en sí lo de salón dos ambientes, pero teniendo en cuenta que la ventanuca del baño da a la de la salina, y que al otro extremo tengo la colon y sus fritangas, pues creo que los dos ambientes quedan definidos.
Lo mejor es cuando me han enseñado el armarito de la caldera. Ahí si que tengo que adelgazar mas para entrar, porque hay que agacharse para entrar. Tiene hasta su lucecita y todo, y no me he fijado bien pero creo que había un señor pequeño viviendo dentro. Así que seguramente tenga hasta compañero de piso.
Todo esto por el módico precio de 400 € al mes mas gastos a parte. Los gastos a parte son todos los que os imaginéis. Tres meses por adelantado y otro de fianza. Y lo mas gracioso de todo es que es lo mejor que he visto, pero la búsqueda esta en sus comienzos.
La cosa es que quiero algo que me permita ir al trabajo andando, puesto que si tengo que llevar el coche, con el turno partido y el aparcamiento en zona de pago… La otra opción que cada vez se me hace mas amigable es irme a la conchinchina, que es mas barato, los pisos son nuevos, y tienen garaje. Y a quedarme a comer de taper en la tienda. Para una ciudad en la que no hay mas que pisos, mira que se han dedicado bien a hinchar los precios. Y no os cuento lo que me han llegado a pedir cuando por curiosidad preguntas por opciones de compra.
Ya os iré contando, si tengo tiempo. Entre buscar piso, el trabajo –que ha bajado pero todavía tenemos para seguir al pie del cañón, que no es poco- y aprovechar el poco tiempo que queda para estudiar un poco para septiembre, con vistas a futuro, el blog se me queda de lado. Además el buen tiempo invita a quedarse en la calle un ratito mas.
Un saludo RusS